ENTREVISTA A VÍCTOR CANDIA. Marzo 2014
“Tocar un instrumento a nivel profesional es un deporte de alto nivel”

 

Periodista: Helena Vicente Sevilla

Víctor Candia es psicobiólogo de las artes escénicas, neurocientífico clínico e investigador de la Zürich University of the Arts y del Collegium Helveticum of the University and ETH Zurich. Además, es el fundador y director de TransArt Center for Applied Transdisciplinary Research for the Performing Arts y director y creador del proyecto Towards a science of music performance, destinado a crear las bases científicas de la interpretación musical. También es coach de músicos profesionales.
Con actitud jovial, sentado en un banco del mítico parque alicantino de Canalejas, se presta a que le hagamos algunas preguntas sobre su trayectoria y las materias en las que instruye a los alumnos del II Master Internacional de Guitarra Clásica de Alicante.

Primero estudió guitarra y luego se empezó a interesar por los procesos mentales que provoca la interpretación musical desde un punto de vista científico, ¿Cómo se despertó en usted este interés?

Cuando era estudiante de los últimos años de la cátedra de guitarra en Alemania al parecer mi propia fisiología llegó a su límite o fui yo quien llevó su propia fisiología a su límite y contraje una enfermedad que hoy día se conoce como distonía focal del músico, lo cual no me permitió poder seguir tocando la guitarra. En ese momento empecé a interesarme por algunas alternativas para continuar en el mundo académico con mis intereses personales y descubrí que la neuropsicología era una rama que comprendía una vasta cantidad de disciplinas que me interesaban mucho. Primeramente no me atrayeron los procesos mentales en el músico sino que me interesaron en general y por casualidades de la vida encontré a un profesor de la Universidad de Konstanz que hacía investigaciones sobre la plasticidad cerebral. Por ello me fui internando en el funcionamiento del cerebro del músico y terminé, también por casualidad, estudiando mi propia enfermedad.

Su trabajo, en cierta forma, echa abajo barreras que han existido durante largo tiempo entre diferentes disciplinas que se relacionaban poco entre sí, ¿hay un interés de la música por la ciencia y de la ciencia por los músicos, en general?

Hace mucho tiempo había una relación entre las artes y las ciencias. No existía la división que hoy conocemos. En las últimas dos décadas la neurociencia, una disciplina que abarca muchas áreas que tienen que ver con el funcionamiento del cerebro humano, se ha interesado por el músico como un modelo de investigación porque en el acto de hacer música se envuelven casi todos los procesos mentales que se pueden encontrar por separado en otras actividades. Un músico tiene, por ejemplo, que ver con muchos procesos de la tensión, cognitivos, del control de movimiento, la memoria, las emociones… Para la neurociencia moderna el músico se ha transformado en un modelo para la investigación de los procesos cerebrales en general. A raíz de este interés de la neurociencia por el músico y de la cobertura mediática de este tema se ha generado poco a poco un interés del músico profesional por el funcionamiento del cerebro. Esto ha llevado a las dos disciplinas a un momento en el que el músico profesional trata de encontrar respuestas que no puede encontrar en su propia disciplina porque son partes muy específicas sobre el control de movimiento, cómo superar las emociones en el escenario…Procesos mentales que son más generales, comunes al ser humano en general pero que se encuentran masivamente representados en la profesión de un músico.
¿Qué ejercicios mentales son especialmente interesantes para un músico?

Sin duda los que tienen que ver con la recreación interna de los movimientos tienen una especial relevancia. Hay diversas investigaciones que demuestran que el sólo hecho de imaginarse un movimiento activa las zonas cerebrales que se emplean cuando realmente se mueve. Esta recreación mental le permite por ejemplo al músico profesional ahorrar energías físicas para poder practicar sin tener que tocar su instrumento los mismos movimientos que se requieren para tocar determinadas piezas musicales. Podría decirse también que es especialmente interesante realizar aquellos ejercicios que tienen que ver con la preparación física de los tejidos. Por ejemplo, los músculos, los tendones, los huesos… que son materiales biológicos que están siendo usados por el músico. Todos los ejercicios de precalentamiento, estiramientos, etc., que se ven, por ejemplo, de facto, en un deportista, son también muy interesantes para el músico. Aunque no se quiere aceptar, tocar un instrumento a nivel profesional es un deporte de alto nivel.
¿Cómo puede influir el estrés en la interpretación? ¿Y las emociones?

El estrés y las emociones pueden influir de manera dramática en la interpretación musical porque estados de estrés provocan procesos físicos que van en desacuerdo con lo que querría vivir un músico sobre el escenario. Cualquiera ha tenido la experiencia de estar nervioso y ver, por ejemplo, que le tiemblan o le sudan las manos. Estos dos ejemplos son fundamentales para un músico porque si le tiemblan las manos le dificulta el trabajar con el grado de precisión que necesita. Esto le crea a su vez más nerviosismo. El estrés, en general, tiene aspectos que son perjudiciales para el desempeño de la interpretación sobre el escenario porque alteran procesos motrices. Hay una relación entre el sistema emocional del cerebro y el que controla el movimiento. Todo este tipo de factores puede influir en procesos de concentración mientras se está tocando sobre el escenario lo que, lógicamente, produce un problema bastante grande para el músico que está interpretando.

Pero hay factores del estrés que son positivos y que se están estudiando en estos momentos. Se sabe hace mucho tiempo por la Psicología que un determinado nivel de estrés es necesario para llegar a tener un rendimiento óptimo. Y también se sabe que estudiar bajo condiciones de estrés es beneficioso para el momento de tocar en el escenario ya que al parecer el sistema nervioso se acomoda a la situación después de haber tenido una experiencia estresante que está asociada a la tarea que uno está haciendo.

 

Usted también es coach de músicos, ¿cómo se desarrolla su trabajo en esta parcela?

Mi trabajo como coach de músicos profesionales se desenvuelve tratando de incluir informaciones de diferentes ámbitos de la ciencia biológica. Lo que yo hago es fundamentalmente psicobiología aplicada a la labor del músico. Esto significa ayudarle en aspectos netamente psicológicos que tienen que ver, por ejemplo, con el miedo al escenario; otros aspectos que son motrices; cómo practicar con planes de trabajo que sean adecuados para lograr un rendimiento más alto; cómo organizar el tiempo de trabajo…osea, incluyen diferentes ramas de la psicología y de la medicina preventiva para evitar que a la larga, por una exageración de trabajo, se llegue a un punto en el que no puedan continuar. Es bastante amplio. Mi labor se basa en integrar distintas disciplinas en un concepto que, por supuesto, tiene que estar muy apegado al sujeto al que estoy ayudando y al instrumento, que tiene unas características especiales, con una mecánica especial, una biomecánica especial, etc.


¿Qué destacaría del II Máster Internacional de Guitarra Clásica?

Yo destacaría particularmente de este máster que es una oportunidad completamente única desde el punto de vista académico. Si lo miramos fuera del concepto de la música se podría decir que es casi como el sueño de cualquier universidad que se jacte de ser una universidad de prestigio. A mi modo de ver, tiene tres componentes fundamentales: lo primero es que es internacional, que atrae a músicos de alto nivel, de diferentes países del mundo; lo segundo es que es liberal en la forma de pensar, que es una de las bases de la universidad, que los estudiantes puedan aprender a aceptar diferentes maneras de pensar; y el tercer punto es que el nivel académico que se ofrece no podría ser más alto. Así que cumple los tres requisitos que toda universidad querría tener a nivel mundial. El aspecto académico es extremadamente importante en un máster de este tipo y lo que he podido ver es que abre posibilidades que no se ven en otras partes para tener realmente un intercambio dentro de la universidad.
¿Qué le parece la ciudad de Alicante como lugar de desarrollo de estos estudios?

La ciudad de Alicante me parece particularmente beneficiosa para este tipo de estudios porque crea un entorno muy apto para las artes y para el estudio en general. Como he podido ver, las dependencias en las que están los estudiantes les permiten convivir muy cercanamente, al mismo tiempo les ofrece un grado de confort que no se puede encontrar en otras partes. Eso, junto a una ciudad con una cantidad de recursos naturales, lleva a proponer un proyecto que no sólo es visionario sino que también es modelo. No sé si podría darse en otro lugar. Además, el ambiente entre las personas está muy lejos de la competitividad y muy cercano al intercambio, que es lo que más beneficia al estudiante.
Hablando de ellos ¿cómo ve al grupo de estudiantes?

Al grupo de alumnos que he tenido el placer de encontrar aquí en Alicante lo veo de forma muy positiva, con un alto interés particularmente en el tema de la fisiología en el músico y de la psicobiología en la música. Están muy interesados en la prevención y en cómo mejorar el rendimiento, muy abiertos a una proposición que no van a encontrar todos los días porque no tiene un acceso tan fácil para el músico. Los he visto con una gran camaradería, un sentido del humor especialmente agradable. Lo único que puedo decir es que es un placer trabajar con gente de tan diferentes nacionalidades, que son tan abiertos y que están viviendo, al parecer, una experiencia inolvidable y muy positiva para sus vidas.

CV