ENTREVISTA A PEPE ROMERO. Marzo 2015
“La música es un vehículo que nos lleva a la inmortalidad”

 

Periodista: Helena Vicente Sevilla

Es la primera vez que participa en el Master de Guitarra Clásica de Alicante, ¿qué le parece esta inicitiva? ¿Cómo está siendo la experiencia?

Es la primera vez que participo en el Máster de Guitarra Clásica de Alicante y la experiencia que estoy teniendo es maravillosa tanto por los organizadores como por los alumnos, el entorno, el encanto de esta ciudad con sus campanas… Las campanas que me recuerdan a cuando era niño y vivía en Andalucía… El mar, la Explanada, los maravillosos bares y los amigos nuevos que he encontrado aquí, que aunque son nuevos, es como si fuéramos amigos de hace tiempo. Esa es la magia que tiene la guitarra: unir a la gente.

 

¿Es la primera vez que visita Alicante?

No, en realidad ya estuve muy de niño con mi tío, ya que junto a mi familia nos fuimos a vivir con él a Valencia y su esposa tenía familia alicantina. Y luego, en un viaje que hicimos mi mujer y yo con nuestras tres hijas. Estuvimos en Andalucía y fuimos desde Granada a Salzburgo en coche, pasamos por aquí y cenamos en uno de los bares de La Explanada. Mis hijas se acuerdan mucho de ese momento. Ahora, profesionalmente es el primer concierto que doy en Alicante y el primer curso que enseño aquí. En realidad también es mi primera experiencia de conocer la ciudad.

 

¿Y la experiencia con los alumnos qué tal está siendo?

Es maravillosa. A mi me encanta enseñar porque estoy tan agradecido a los que me enseñaron a mi, a mis anteriores, que la mejor manera de devolverle a ellos mi gratitud es pasando mis conocimientos a los jóvenes guitarristas. Y estoy encantado con ello, son magníficos guitarristas y músicos. Son encantadoras personas y estamos compartiendo un tiempo inolvidable.

 

Se habla de usted como embajador de la guitarra clásica, ¿siente que tiene una misión como guitarrista y profesor en este sentido?

La verdad es que no pienso mucho en lo que represento porque me concentro en hacer lo que amo. Soy una persona de una suerte inmensa, de haber nacido donde nací, con la familia que tengo, hijo de mi padre, que encendió la llama del amor por la guitarra y por la música, que arderá eternamente en mi alma. Estoy haciendo lo que quiero hacer y lo que me gusta: viajar por el mundo, conocer…desde que era pequeño, mi madre también tuvo una influencia enorme en mi formación artística con su gran amor por la literatura. Gracias a lo cual leí mucho. Entonces el que lee de muy joven y luego viaja ve esas historias realizarse ante la vista. Y llevar la música que yo amo y adoro a distintos lugares, tocarla ante públicos diversos… Un día estoy en España, otro día estoy en Turquía, otro en Rusia, en Nueva York, en Toronto, en Argentina, Brasil o México…llevando la música a todas las esquinas del mundo…Eso es lo que a mí verdaderamente me llama y lo que siento que es mi parte y mi contribución, al mismo tiempo que es mi recompensa en esta vida.

 

Usted dijo que la música es amor que vence todo miedo, ¿Cómo vive usted esta afirmación?

Muy sencillo. Yo creo que la música vence todo miedo porque es amor. La música sale del mismo sitio donde sentimos el amor. Cuando escucho una música que me conmueve o la toco sale del mismo sitio donde salen los sentimientos cuando veo a una persona que amo, cuando estoy en un sitio bello, por ejemplo, cuando estoy mirando al mar… Y es imposible sentir miedo cuando se está sintiendo amor porque son completamente incompatibles. La música, ¿para mí que es? Es un regalo divino que nos ha dado Dios para que lo busquemos y lo encontremos. Y al mismo tiempo encontrarnos unos a otros y sentir una unidad no sólo de personas sino con tiempos pasados y futuros. Es un vehículo que nos lleva a la inmortalidad.

 

Cuenta usted que cuando era pequeño, su casa era un centro artístico al que acudían músicos, intelectuales, escritores, ¿Cómo influyó todo esto en su formación y desarrollo como guitarrista?

Cuando era pequeño se reunían en mi casa grandes escritores, pintores… Me acuerdo perfectamente de sentarme en la falda de Baldomero Romero Ressendi, el gran pintor sevillano, y que me contara un cuento mientras lo ilustraba en el momento dibujando los personajes. Luis Molledo, otro gran pintor, grandes músicos, poetas, escritores… Y mi padre, que era un hombre que todo lo convertía en música o en poesía. Era un hombre inspiradísimo y de una magia impresionante. Y al vivir mi niñez en ese mundo no tuve más remedio que ser artista, que ser músico. También de chiquitillo me gustaba mucho pintar y con mi madre leía libros. Cuando tenía 7 años mi madre empezó a enseñarme ortografía y para ello me dictó “El Quijote” entero. Acabé cuando tenía 12 años. No es necesario decir que no sólo aprendí ortografía, sino que en realidad con ese proyecto estudié filosofía con ella y estudié a fondo esa obra maestra. Tuve una niñez que fue muy dura en ciertas cosas porque había una escasez enorme en todo lo material (yo nací en 1944 y ya sabemos cómo estaba España en esa época y los años siguientes). Y cuando las artes sienten que hay escasez en todo lo material abundan en lo espiritual y salen al rescate de los que sufren y padecen. Los recompensa con la espiritualidad que traen las bellas artes y la música.

 

Formó junto a su padre y sus hermanos el primer cuarteto de guitarra clásica, ¿Qué sintieron al hacer algo inédito hasta la fecha?

Cuando nos fuimos a Estados Unidos en 1957 rumbo a la aventura y a abrir caminos, en principio era para el arte de mi padre. Pero ya cuando llegamos allí yo hice mi primera actuación. Llegamos a Santa Bárbara y a la semana de haber llegado se celebraba la feria de Santa Bárbara, una fiesta que conmemora la tradición española que tiene California. Y allí toqué un concierto en la puerta grande de La Misión de Santa Bárbara. Desde entonces comencé a tocar. También toqué en la universidad. Luego mi padre dio un recital formal en el Teatro Lobero. Y al año siguiente, en 1959, tocó el cuarteto por primera vez. Mirando hacia atrás se ve como un acto importante porque fue la creación de una forma de música que hoy en día está completamente establecida en universidades, conservatorios; a nivel mundial con compositores escribiendo para cuartetos de guitarra… Y ese fue el momento en que se formó. De allí fuimos a Los Ángeles y empezamos a formar repertorio, a hacer transcripciones de las obras de Vivaldi, de Telemann, de Bach, de los españoles que gustaban (y gustan) enormemente: oberturas de zarzuelas, preludios, interludios, de goyescas… Y también de obras de Albéniz, de Granados… Y, por lógica, surgió pedirles obras a los grandes compositores como Joaquín Rodrigo, Federico Moreno Torroba, Francisco de Marina y muchos más…pero fue una cosa que surgió como lo más natural del mundo, lo que el momento nos pedía y mandaba.

 

Usted ha tocado con grandes directores y orquestas de todo el mundo, ¿Cómo se aplica esta experiencia práctica a sus clases sobre guitarra y orquesta en el Máster de Guitarra Clásica de Alicante?

Mi experiencia con tantos directores y orquestas ha sido maravillosa. He podido descubrir piezas como los dos conciertos que sacó a la luz Thomas Heck (se conocía el Opus 30, pero no en su totalidad), el Opus 36 y el 70; obras de Mauro Giuliani, los conciertos de Carulli, de Molino. Y luego poder estrenar. ¡Qué maravilla haber podido estrenar tres de los cinco conciertos de Joaquín Rodrigo!. Mi hermano Ángel y yo estrenamos el concierto Madrigal para dos guitarras; mi padre, Celín y yo, el concierto andaluz. Y ya al final de la vida de Joaquín Rodrigo escribió para mi el Concierto para una Fiesta. Son experiencias que la vida me ha regalado y que las he recibido con un amor intenso que me ha hecho trabajar bastante para hacer lo mejor que pueda. Y entregarle mi trabajo a esa música y a ese regalo de haber puesto esas músicas en mis manos para que salgan al mundo, a la historia. Y ahora me encuentro que es una riqueza que quiero compartir con los jóvenes. De hecho, en este máster estamos trabajando varios conciertos. Ya hemos hecho “La fantasía para un gentil hombre”, el “Concierto del Sur de Ponce”… Y estoy pasándolo muy bien porque no hay nada que me guste más que darle a los jóvenes la fruta del árbol que mi familia y yo hemos creado para que ellos sigan sembrando más árboles.

 

De su colección de guitarras, cada una debe tener su historia, ¿pero cuál es su favorita?

Tengo guitarras de todos los grandes maestros. He hablado antes de lo afortunado que soy de haber tenido a mi padre, pero ahora también tengo a mi hijo, que es un luthier como la copa de un pino. La guitarra que he tocado en mi actuación de Alicante es la número 90 y está hecha por mi hijo. Tiene su guitarrería en la casa en la que vivían mis padres y en la que ahora vivimos nosotros. El gran director Rafael Frühbeck de Burgos siempre que tocaba con él quería que fuese con ella. Un día que fui con otra me dijo que no, que llevase la 90 de mi hijo y que no fuera con otras guitarras. “Quiero la guitarra que se come a mis trompetas”, me dijo. Y eso es porque es voluminosa y tiene un sonido oscuro, pastoso, bonito. Ahora cuando vuelva tengo también para ponerle las cuerdas una guitarra que ha hecho en conmemoración de los 100 años del nacimiento de mi padre y es la número 240. Yo he crecido en guitarrerías, viendo a grandes guitarreros. Cuando era pequeño mi padre me dejaba en las guitarrerías de sus amigos mientras él hacía cosas. Y ahora, para colmo también tengo un nieto que es un magnífico guitarrero y está estudiando con su tío, con mi hijo.

CV

Nacido en Málaga en 1944, hijo de Celedonio Romero, forma parte de una de las familias más vinculadas al mundo de la guitarra, al punto de haber sido denominada como «la familia real de la guitarra».

En su ya dilatada y exitosa carrera internacional ha actuado con las más prestigiosas orquestas del mundo, como la Chicago Symphony, New York Philharmonic, Academy St. Martin-in-the-Fields, Orchestre de la Suisse-Romande, Rundfunk Sinfonieorchester Berlin, Bournemouth Symphony, Boston Pops, orquestas sinfónicas de Houston, San Francisco, Dallas, etc. Ha sido invitado especial de los festivales de Salzburgo, Schleswig-Holstein, Menuhin, Osaka, Estambul, Lavinia, Garden State, Hollywood Bowl, Blossom, Wolf Trap, Saratoga, así como del Festival Internacional de la Guitarra en Granada.

Cercano siempre a la composición actual, muchos han sido los compositores que le han dedicado obras, desde Joaquín Rodrigo hasta Federico Moreno Torroba, Francisco de Madina, Lorenzo Palomo, Michael Zearrot, Paul Chihara, Ernesto Cordero o Loris Tjeknavorian. Entre otros directores, ha colaborado con Eugene Ormandy, Arthur Fiedler, Lawrence Foster, Leonard Slatkin, Philippe Entremont, Christoph Eschenbach y, más especialmente, con Sir Neville Marriner y Rafael Frühbeck de Burgos, además de varios de los directores españoles más destacados.

Junto a su padre y hermanos formó el Cuarteto Los Romero, conjunto de guitarras único en su género. Ha sido invitado a tocar en la Casa Blanca, el Vaticano ante el Papa Juan Pablo II y ante varios de los monarcas europeos. Ha impartido clases magistrales en la Academia de verano de Salzburgo y en el Festival de Schleswig-Holstein.

Su vasta discografía incluye más de veinte grabaciones con la Academy of St. Martin-in-the-Fields y Sir Neville Marriner. Ha trabajado con sellos discográficos como Decca, Naxos, Sony, CPA Hollywood Records y, principalmente, Philips.

En la actualidad imparte clases magistrales en la Thornton School of Music de la University of Southern de California. Pepe Romero es doctor honoris causa en música por la Universidad de Victoria, en la Columbia Británica.

En el año 2013 ofrece su primer concierto en Alicante.