ENTREVISTA A NIGEL NORTH. Junio 2013
“Tócar el laúd está relacionado con la sensibilidad y la busqueda de los pequeños detalles en la música”

 

Periodista: Alicia García Núñez

El reloj marca las 12. Y el solazo que luce esta mañana de julio se baña en los ojos azules del maestro británico del laúd, Nigel North, nada más salir de su clase con los alumnos en El Claustro. Estar a su lado me recuerda aquello de que el ser humano es, por naturaleza, un “ser musical”. En el caso de Nigel, sólo hace falta observar un segundo cómo sostiene el laúd, en nuestro paseo hasta la Plaza de Gabriel Miró, para notar que artista e instrumento son tal para cual.

El que ha traído consigo en ésta, su cuarta visita a Alicante, es un instrumento moderno, fabricado por un artista sueco, que copia el instrumento original creado por primera vez a finales del siglo XVI y adaptado por un fabricante de Praga, que trabajó junto al laudista barroco Silvius Weiss -amigo de Bach-. Vamos, una bonita carambola que le lleva a estar más cerca, si cabe, del que no tiene ninguna duda en señalar como “el mejor compositor de música clásica de todos los tiempos”.

Mientras charlamos, nos cuenta también que un laúd barroco tiene actualmente 13 pares de cuerdas, “son muchas cuerdas para afinar, como puedes imaginar…”. Así es también la personalidad de éste tímido y apacible genio: un camino lento allanado por una gran sonrisa. A la sombra de los árboles centenarios que coronan la plaza, nos desvela, algo aturdido por la presencia de cámaras y por hablar de sí mismo, porqué era irremediable su relación con el laúd.

Entrevistadora: Ahora que estamos disfrutando de uno de los sitios más emblemáticos de Alicante, cuéntenos: ¿Qué le parece la ciudad y su relación con la iniciativa del I Máster de Guitarra Clásica?

Nigel North: Siempre me ha encantado venir aquí. Me gusta mucho la combinación de los edificios antiguos, el mar y la música tan maravillosa que hay en la ciudad. Además, creo que los estudiantes del Master de Guitarra Clásica son muy afortunados de pasar tanto tiempo en Alicante y que les enseñen profesores tan diferentes. Esta semana trabajaremos juntos a Bach. Me parece que ya están un poco abrumados al tener tantas clases y diferentes temáticas. A partir de ahora podrán mirar hacia adelante y asimilar todo lo que han aprendido este tiempo.

Claro…Y es que usted es el último profesor de un total de ocho que han impartido sus clases a lo largo de 6 meses. ¿Qué le gustaría aportar a los alumnos ahora que encaran la recta final?

Creo que mi aportación a los estudiantes o a cualquier persona es el compartir la experiencia del repertorio que llevo tocando todos estos años. Tocar música barroca es algo muy diferente a tocar música moderna o romántica. A mi parecer, lo que les aporto es una manera diferente de enfocar la música, de escucharla, de verla…Es como ir de un planeta a otro. Así que esta semana cambiaremos de planeta y creo que les ayudará a sentir que son capaces de adaptarse a diferentes estilos de música –sonríe-.

Como es la piedra angular del curso que imparte…Hablemos de Bach. ¿Qué es lo que más le atrae de su legado?

Bach, para mí, es una mezcla fantástica de música muy seria y de una belleza artística conmovedora porque, además, Bach era un hombre muy religioso…Y el talento con el que él escribe el contrapunto y todo tipo de danzas barrocas es increíble. De hecho, cuando tenía 10 años ya sabía que era mi compositor favorito, para siempre. Una de las cosas que he descubierto de Bach, es que, aunque te pases 40 años tocando una obra suya, nunca te aburres. Siempre hay algo fresco en sus obras.

Empieza sus estudios en música clásica a través del violín y la guitarra. Pero con 15 años se da cuenta de que su pasión es el laúd. ¿Cómo fue?

Simplemente supe que es lo que tenía que hacer. No hay una razón muy específica. Con 7 años, vi tocar el violín y la guitarra, pero, cuando descubrí que existía el laúd, supe dentro de mí que tenía que tocarlo. De alguna manera, encaja con mi personalidad: transmite calma, sutileza. No es un instrumento para alardear o presumir; más bien, está relacionado con la sensibilidad y la búsqueda de los pequeños detalles en la música. Estas son algunas razones pero la razón principal es que tenía que tocarlo.

Lleva delante del público más de media vida… ¿La emoción de saltar al escenario permanece intacta?

Llevo 43 años tocando y debo decir que ahora es diferente. Es una experiencia más familiar y por fin da sentido a toda la preparación de estos años. Disfruto mucho tocando para el público y conforme me hago más mayor ya no me pongo tan nervioso. Es otro tipo de emoción, ahora es algo más cotidiano, pero siempre maravilloso.

¿Alguna actuación que recuerde con especial cariño?

Creo que cada año, hay una o dos actuaciones en las que pienso, esto fue un concierto de verdad. El resto están bien, pero hay muchos factores que influyen: cómo me siento, cómo es el público, el conjunto…Nunca es igual.

¿Qué proyectos tiene a la vista?

Siempre estoy con nuevos proyectos pero ahora mismo he estado mirando hacia atrás en el tiempo y estoy con proyectos situados en el siglo XVI. He estado tocando mucha música en estos últimos dos años del que fue probablemente el primer gran intérprete de laúd, Francesco da Milano, un músico italiano de la primera mitad del s. XVI. Además, estoy trabajando en una obra de Bach que nunca he tocado antes y en dos más que estoy corrigiend

CV

Nació en Londres, Inglaterra. Desde 1999 es profesor  de laúd en el Instituto de Música Antigua de la Universidad de Bloomington, Indiana. Empezó a estudiar violín y la guitarra con 7 años hasta que descubrió su verdadero camino en el laúd cuando tenía 15 años.

Laudista esencialmente autodidacta, ha desarrollado una vida musical que abarca diferentes facetas como solista, profesor, acompañante, director y escritor. Ha sido profesor de laúd en el Guildhall School of Music, Londres (1974-1995), en la Hoschschule der Kunste, Berlin (1191-1998) y en el Royal Conservatory in Den Haag, Holanda (2005 -2008).

Aparte de la enseñanza, su pasión musical se centra  en los repertorios para laúd solo de la Inglaterra isabelina y en la música barroca alemana de Bach y Weiss.

Sus grabaciones incluyen una serie de 4 CD «Bach on the lute» (Linn Records), 4 CDs de la música para laúd de John Dowland (Naxos) y una nueva serie de música de Sylvius Weiss (BGS).

Sus discos «Bach on the Lute» han recibido críticas como, «El laúd pulsado a la perfección… quizás sea el mejor intérprete de este instrumento de todos los tiempos” (Stephan Daw, Birmingham Post); «Una amalgama de maestría, respeto, amor y gran habilidad instrumental» (Gramophone).