ENTREVISTA A KEIGO FUJII. Marzo 2017

«Aprendí mucho de José Luis González, quien también me transmitió las enseñanzas de Andrés Segovia,»

 

Periodista: Helena Vicente Sevilla

España y Japón han compartido desde hace muchos años el amor por la guitarra. Uno de los testigos de ese sentimiento que traspasa fronteras es Keigo Fujii, quien en los años 80 estuvo estudiando en Alicante y Alcoi con José Luis González. El compositor e intérprete nipón, actualmente es profesor en Osaka College of Music y recala en Alicante para el curso que ofrece dentro del Máster de Guitarra Clásica de Alicante.

Personas de distintas partes del planeta interpretan su pieza, The Legend of Hagamoro, ¿Cómo se siente ante algo así?

La toca mucha gente del mundo y hay unos diez o doce discos en los que figura. Estoy muy contento de que haya tenido esa recepción y me gusta también escucharlo de otros. A pesar de todo, compongo muchas obras, por lo que la veo sólo como una más, aunque sea The Legend of Hagamoro.

Es una obra muy especial, dedicada, ¿Cuál es la historia detrás de ella?

Está dedicada a mi amigo David Russel, que es inglés-escocés y eso es así porque yo le prometí, cuando era muy joven, que cuando publicase una partitura, una música mía, se la iba a dedicar. Así que, tiempo después, cumplí mi promesa.

¿Cuál es su aportación al Máster de Guitarra Clásica de Alicante?

Mis clases están enfocadas especialmente hacia la música contemporánea, excepto música española.  Muchos chicos han traído, por ejemplo, las obras de Tōru Takemitsu, un compositor japonés que es mundialmente muy importante; otros, con obras muy muy complicadas e interesantes. Las hay que tampoco yo las conozco porque es tan nuevo, tan contemporáneo… Algunos han venido también con sus propias transcripciones y ha sido muy interesante. Los chicos trabajan mucho.

¿Qué opina sobre la estructura de este Máster de Guitarra Clásica en Alicante, en el que hay masterclass de profesores de todas partes del mundo?

Es realmente muy bueno. Cuando yo estuve estudiando en España eran los años 1981-1982 y para poder recibir clases de un maestro muy famoso teníamos que ir a Italia, a Norteamérica… Muchos países. Pero estando en Alicante durante seis meses se puede estudiar con muchos grandes maestros. Esto es fantástico.

José Luis González fue su maestro, ¿cuál es la huella que dejó en usted? ¿En qué tipo de cosas lo ve más evidente?

Aprendí mucho de él, que fue un discípulo del maestro Andrés Segovia, por lo que me transmitió muchas cosas de su maestro. Mientras estaba estudiando hubo un momento en el que yo económicamente no iba muy bien y le dije que iba a volverme a Japón. Él me contestó: “Tú has estudiado en Inglaterra, has ganado un premio en Italia. Ahora puedes volver a Japón y echar un currículums. Seguro que ganas dinero. Pero qué pena, porque si te quedas más tiempo aquí vas a ser mejor guitarrista”. “¡Pero no tengo dinero!”, le dije. Y él me contestó: “No hay problema. Hay cosas más importantes en la vida que el dinero. El próximo día a tal hora tienes que venir a mi casa para estudiar conmigo y yo te doy dinero”. Así viví medio año y gracias a eso estoy aquí.

¿Y Keigo Fujii como maestro? ¿Cuál es la huella que quiere dejar en sus alumnos? ¿Cómo enfoca la enseñanza?

Cuando enseño a mis alumnos trabajamos dos cosas. Una es cómo van a ser buenos guitarristas y otra cómo van a ser buenos profesores. En general, la formación musical se centra en cómo se toca pero no creo que eso sea bueno. Yo creo que estudiar las técnicas de enseñanza, cómo enseñar, es también muy importante. No sólo hay músicos profesionales, también hay amateurs, que tienen tantos problemas… Resolverlos es un trabajo nuestro muy importante. Por eso doy clase para ser buen guitarrista, pero también para ser buen profesor de guitarra.

¿Y cómo está siendo la experiencia con este grupo de estudiantes?

Muy interesante. Los alumnos vienen de muchos países: Brasil, Colombia, Japón… Cada uno tiene un carácter diferente. Me parece muy bueno que vivan en la misma casa porque así automáticamente reciben la influencia de otros países. Por ejemplo, si queremos aprender a tocar samba nos tenemos que ir a Brasil. En cambio, aquí, los alumnos pueden tener esa misma experiencia y eso es fenomenal.

Y ¿qué opinas de Alicante como ciudad de la guitarra?

Yo he vivido en Alicante, en Alcoi, Valencia… Creo que hace unos cien o ciento cincuenta años, después de Francisco Tárrega en Vila-Real, en Castellón; Alicante, Alcoi, Valencia se convierten en el centro de la guitarra con Joaquín Rodrigo, Vicente Asensio, José Tomás, José Luis González… hay muchos valencianos que son muy buenos y que han influido mucho en el mundo de la guitarra.

¿Y cómo ciudad, qué le parece Alicante?

Vine a Alicante en 1981 y entonces el ambiente era bastante diferente. Ahora me parece una ciudad mucho más abierta. Además, considero que es muy internacional, a nivel europeo y mundial.