ENTREVISTA A HOPKINSON SMITH. Marzo 2013
“Un intérprete, para mejorar, debe cantar primero lo que tocará. La voz es el instrumento más natural ”

 

Periodista: Alicia García Núñez

Con un perfecto castellano este norteamericano residente en Suiza responde a nuestras preguntas en el claustro del barrio antiguo de Alicante. Viene cargado con su tiorba, un instrumento ciertamente exótico para quienes le recibimos, muy familiar para él, lo estudia, lo toca de continuo. Smith es un hombre afable, se presenta con una sonrisa puesta que no borrará en todo el rato que pasemos juntos. Su experiencia al lado de musicólogos e intérpretes como Jordi Savall –en el conjunto HESPÈRION XX- le han proporcionado intensas experiencias añadidas a su trabajo como solista. Conoce su oficio, y sabe perfectamente que no es sólo un oficio.

Entrevistadora: ¿Qué le parece la ciudad y su relación con la iniciativa del I Máster de Guitarra Clásica?

Hopkinson Smith: El programa me parece una oportunidad única en España en relación con el mundo de los instrumentos de cuerda pulsada, y además impartido por varios maestros, cada uno de su especialidad. Lo que es muy interesante es ver las corrientes del extranjero. Hay mucho movimiento en el mundo en este campo, y dado el carácter del máster me parece una contribución única de España misma hacia estos repertorios. Esto refresca y anima a que se desarrolle también una cultura local.

Respecto al temario que impartirá en el máster, ¿en qué materia instruirá a los alumnos?

La clase se basará en el repertorio vihuelista del siglo XVI, que es una floración de contrapunto, de carácter, de música lírica, de polifonía, que tiene un gesto único en la música Renacentista. El segundo punto es la guitarra barroca, que es un instrumento sumamente español que se conoce por todas partes de Europa. Se trata de ver los orígenes de la música culta en la música popular y, además, de dar el paso hacia el instrumento moderno, estos son los impulsos que pueden enriquecer el conocimiento del instrumentista moderno.

¿Qué le recomendaría a ese instrumentista moderno que viene a Alicante a aprender desde cualquier parte del mundo para ser un buen intérprete?

Es complicado, puedes tener a una persona sin disciplina alguna… En el otro extremo tienes a otro alumno la disciplina de la que el otro carece y nada de alma. Uno como profesor tiene que guiar al alumno para que encuentre lo que le falta, y llevarlo de algún modo hacia el equilibrio. Pero lo más importante para el intérprete es cantar lo que se está contando, porque en el 90% de los casos la voz te da una naturalidad que no te da el instrumento. Y esto es muy importante para encontrar su lenguaje natural.

¿Cómo fueron aquellos años junto a Savall en HESPÈRION? ¿Decide dedicarse a su trabajo como solista en un momento dado para investigar más a fondo?

Desde mitad de los 70 hasta mitad de los 80 trabajamos en el grupo HESPÈRION, hicimos mucho trabajo de música de conjunto… Fue una época llena de energía, de descubrimiento y de dinamismo que aprecio mucho, pero en un momento dado me di cuenta de que quería cultivar mis propios recursos como solista en el vasto repertorio para instrumento antiguo de cuerda pulsada. Y tuve la impresión de que para hacerlo bien necesitaba dedicarme con más concentración a esto solo, y así lo hice.

Imagino el trabajo de instrumentista como muy duro, no sólo debe desarrollar y seguir entrenando esas habilidades manuales sino que uno está creando arte si consigue hacerlo bien…

¿Sabes? Es un trabajo que te enriquece el espíritu, lo alimentas directamente. Hay momentos duros, claro, pero hay una recompensa que no se puede comparar con nada. Cuando le explico a mis alumnos un detalle, la manera de mover un dedo dos milímetros… Si alguien de la escuela de economía te pregunta: ¿cuánto vas a ganar con eso? La pregunta es un fallo total. Nosotros tenemos una recompensa mucho más profunda que cualquier cuantía económica, no se puede calcular en euros, francos suizos o dólares, es una recompensa del espíritu.

CV

Nace en Nueva York en 1946. Estudia musicología en Harvard, graduándose «cum laude» en 1972. En 1973 se traslada a Europa donde trabaja con Eugene Dombois en Suiza y con Emilio Pujol en España.

Funda, junto a Jordi Savall, Hespèrion XX colaborando con este grupo durante diez años.

Ha realizado más de veinte grabaciones que incluyen obras de Milán, Narváez, Mudarra, con estos compositores españoles ha cosechado diferentes premios. Ha grabado obras de los  laudistas Gaultier, Mouton, etc. También ha dedicado una especial atención a Kapsberger y J.S. Bach

Su doble CD con las versiones para laúd de las sonatas y partitas para violín de Bach fue premiado por la revista Gramophone como «la mejor grabación de estas transcripciones realizadas para cualquier instrumento«. La grabación de Dowland del  año 2005 ganó el premio Diapason d’Or, el New York Times dijo de ella “maravillosamente personal”. Su grabación de la música de Francesco da Milano, fue galardonada con un Diapason d’Or de l’Année en noviembre de 2009 (el equivalente francés de un premio Grammy). Obtuvo críticas tan elogiosas como «la primera grabación que hace justicia a la reputación de Francesco«.

Ha dado conciertos por toda Europa y América, Australia, Corea y Japón. En la actualidad reside en Basilea, donde imparte clases en la Schola Cantorum Basiliensis.

Como intérprete, sea con la vihuela, el laúd renacentista, la guitarra barroca la tiorba y especialmente el laúd barroco, Smith no sólo demuestra su versatilidad y calidad como ejecutante de múltiples repertorios, sino que ha hecho escuela en cada uno de estos instrumentos.

En 2010, recibió el premio de música de la región italiana de Puglia, con la inscripción «maestro dei Maestri, massimo interprete delle musiche por liuto dell’Antica Europa Mediterranea«.