ENTREVISTA A ÁLVARO PIERRI. Febrero 2019

“La presencia de los maestros españoles en América Latina en el siglo XX determinó completamente el desarrollo de la guitarra allí”

 

Periodista: Helena Sevilla

Álvaro Pierri, uno de los guitarristas internacionales más aclamados de nuestro tiempo, habla en el Máster de Guitarra Clásica de Alicante de la relación musical entre América Latina y España. La influencia de nombres como Miguel Llobet o Andrés Segovia determinará en gran parte lo que pasará con la guitarra en el siglo XX, pero también lo hará el folclore local. Esa fusión forma parte de las clases de Álvaro Pierri durante el Máster de Guitarra Clásica de Alicante.

¿Qué le parece este Máster de Guitarra Clásica de Alicante que está tan enfocado a la interpretación?

Me parece una iniciativa muy particular, muy original y creo que muy útil en el desarrollo de la guitarra. En España, en Europa y en el mundo entero la guitarra ahora tiene una dimensión que nunca tuvo antes, sobre todo musical. Y, por supuesto, las herramientas que lo permiten, el desarrollo técnico y la diversidad de enfoques enriquece a todos los niveles. Creo que este máster es un momento nuevo en el desarrollo de la guitarra que va a permitir visualizar otras perspectivas. Ya ha llegado a la séptima edición y la presencia de los colegas, los profesores y los alumnos que vienen de todos lados va a visualizar las consecuencias muy constructivas de todo esto.

También la importancia de figuras como usted que vienen de distintas partes del mundo. Es un máster que está enfocado a distintos seminarios con especialistas en cada materia. ¿Cómo cree que eso enriquece la formación de los intérpretes?
La presencia aquí de ocho colegas de prestigio por curso y de alumnos que vienen también de otros lugares, enriquece muchísimo el intercambio de experiencias y vivencias. Las estéticas se confrontan de la mejor manera y la más constructiva posible. Además, los profesores son de probadísima carrera de grandes consecuencias. Muchos han o hemos estimulado todo lo posible la creación de nuevas obras; todos hemos buscado siempre encontrar nuevas maneras de expresarnos, para lo cual tenemos que desarrollar nuevas herramientas. Todo eso permite al instrumento avanzar permanentemente.

Su participación en el Máster de Guitarra Clásica de Alicante trata sobre el repertorio guitarrístico latinoamericano. Concretamente se habla de la influencia de los maestros españoles en la guitarra de la primera mitad del siglo XX en Latinoamerica. ¿Cómo diría que fue esa influencia?

La influencia de los maestros europeos, sobre todo, concretamente, españoles en América Latina de fines del siglo XIX y principios del XX, la vemos, por ejemplo, con la presencia en el Río de la Plata de Miguel Llobet y Andrés Segovia. El primero determinó completamente lo que pasó con el desarrollo de la guitarra en el siglo XX en Latinoamerica. Fue maestro de María Luisa Anido, en Buenos Aires; y sucesor de Domingo Prats, quien también se había instalado en esa ciudad, todo esto a la iniciativa del padre de María Luisa Anido (después ella fue la gran virtuosa que todos conocemos) y el propio Miguel Llobet.

Andrés Segovia, por su parte, vivió nueve años en Uruguay durante la época de las guerras (la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial). Allí se casó en segundas nupcias con una gran pianista española que era Paquita Madriguera y tuvieron dos hijas.

Y la presencia de todos estos maestros españoles en el Río de la Plata y en América Latina en general fue muy relevante. Manuel Ponce, compositor mejicano, compuso y dirigió obras con Andrés Segovia en los años cuarenta en Montevideo, en Brasil, en Uruguay… La presencia de Villalobos en Brasil y su relación también con Segovia… todo esto determinó la fiebre de la guitarra y el sentimiento que los pueblos latinoamericanos han tenido siempre respecto a este instrumento, que les sirvió como voz del alma. Entre otras cosas, porque la guitarra era mucho más accesible que otros instrumentos. En Brasil, por ejemplo, donde yo he vivido mucho tiempo, la guitarra portuguesa fue más o menos imitada realizando otro instrumento más barato y accesible que se acabó llamando la viola caipira; y otros instrumentos como la utilización del mandolín o la flauta; y en Brasil la guitarra con el desarrollo del shore y del samba acabó teniendo una cuerda más; también la guitarra utilizada por los gauchos en Uruguay, Argentina y el sur de Brasil, que era tan fácil de transportar; o de los cangaceiros en Brasil, que la llevaban en el caballo, puesto que vivían encima del caballo; o también del lado del Pacífico, donde las culturas como Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela… todas ellas han adoptado la guitarra, la han valorado a todos sus niveles. No sólo en lo que se refiere al folclore, la música popular. Mi abuelo era un folclorista que tocaba muchos instrumentos, entre ellos, la guitarra; en Venezuela, Antonio Elauro y Vicente Sojo; y en Colombia, tantos folcloristas maravillosos… En Perú, en Ecuador, en Bolivia… la influencia y la interacción con Argentina y después en Paraguay, que dio nacimiento a Agustín Barrios. Si bien Barrios vivió la mayor parte de su vida en Uruguay, tuvo mucha acción en Argentina y Brasil; y acabó exiliándose en El Salvador… Todo esto ha sido la consecuencia lógica de la influencia que los maestros españoles tuvieron en América Latina, por diferentes circunstancias y de diferentes maneras. Y hoy en día vemos el resultado de todo ello: hay una producción increíble no sólo de guitarristas compositores, como lo pudo haber sido Llobet o Barrios; sino de compositores que no eran básicamente guitarristas, aunque conocieran la guitarra, como Manuel Ponce. No tocaba la guitarra, pero compuso maravillas. Acabó conociéndola de una manera tan íntima… Y también mezclando los lenguajes, puesto que él, a pesar de su formación como pianista virtuoso y como compositor, tanto en París como en otros lugares; su admiración profunda por Schubert y Ravel, sus obras suenan profundamente españolas. Dominaba la utilización de lenguajes. Él compuso obras para Andrés Segovia tan españolas, que si no se sabe que era mejicano se podría pensar que nació en Andalucía o en Aragón.

Sin embargo, la guitarra latinoamericana también está muy influenciada por el folclore. ¿En qué repercute esta influencia?

Repercute en maneras de hacer, en géneros, en ósmosis de lenguaje. Además, el folclore latinoamericano es también la extensión de muchos folclores y géneros europeos. Hay un libro de un colega que se llama Jorge Cardoso que lo explica muy bien. Él se pasó años y años buscando información musicológica a este respecto y son cosas como que mi abuelo componía minués, polcas, lo que ellos llamaban schotis, que era un scottish; todo este tipo de cosas… El folclore andino, por ejemplo, tuvo mucha influencia en compositores como Ginastera. En él podemos apreciar la mezcla de los géneros y los motivos desarrollados por los indígenas del Altiplano boliviano. Todo esto está muy presente en su obra y sobre todo en la única pieza que hizo para guitarra, que es La Sonata, que es un punto mayor en desarrollo del repertorio general. Después, el mismo Ginastera, en sus obras para piano y para orquesta, tiene presentes las lanzas de la Pampa y las lanzas del Altiplano y las de diferentes regiones. Las plasmó en una obra para piano, que es un malambo, que empieza con la afinación de la guitarra (mi, la, re, sol, si, mi). Después, para el concierto de arpa, lo hizo al revés (mi, si, sol, re, la, mi). Además de procedimientos del folclore.

También vemos esa influencia en los instrumentos que se desarrollaron como imitación de los instrumentos europeos como la guitarra, o vihuelas más pequeñas; que dieron lugar por ejemplo al charango, que tiene un sonido muy particular, que evoca el sonido de la bandurria, pero es diferente y su utilización lo ha sido también. En Brasil se ve esta influencia en la creación de la viola caipira, que nombraba hace poco; y otros instrumentos como el cavaquinho, que es una pequeña guitarra de cuatro cuerdas, que se utiliza combinada con otras de seis cuerdas. El desarrollo de géneros de danza, de metamorfosis de piezas y géneros europeos constituyó el grueso del folclore que conocemos como tal en América Latina, que es sobre todo el que se desarrolló en el siglo XIX y XX.

Usted proviene de una familia de músicos, ¿Cómo ha influido eso en su desarrollo musical? ¿Es importante un ambiente propicio para llegar a ser buen músico?

Conozco muy buenos músicos que no han tenido ningún músico en su familia, pero amaban tanto la música que han ido haciéndose su camino y lo han hecho muy bien. Yo tuve el privilegio de tener en mi casa a mi madre, que era pianista; mis abuelos, que adoraban la música, con quienes aprendí mucho, sin que fueran músicos. En cuanto a mis abuelos paternos, mi abuelo era compositor e inventor de instrumentos y se divertía mucho en la vida haciendo ese tipo de cosas, además de tocar el violín, el piano… Además, compuso para mi tía, la hermana de mi padre, que fue mi profesora de guitarra y que se transformó en una virtuosa de la guitarra, que hacía dúos con personajes muy importantes como por ejemplo, Abel Carlevaro; era gran amiga de María Luisa Anido, que vivió en mi casa durante mucho tiempo (yo no había nacido todavía). Y después, mi abuela tenía una hermana que era una cantante de ópera muy conocida. Mi madre tenía también un primo que fue el principal compositor del siglo XX en Uruguay, Héctor Tosar, que era un gran pianista, director de orquesta, etc. Osea, en realidad fui muy privilegiado de poder tener acceso en la familia a diferentes manifestaciones musicales y mentalidades, algunas completamente contrarias, lo que me vino muy bien. Y lo que me vino mejor de todo es que todo el mundo amaba todo. Es decir, los que hacían música clásica o erudita (como dicen los brasileños) amaban el folclore y viceversa. Cuando empecé a tocar la guitarra eléctrica, cuando estaba en mi adolescencia, al principio tuve una cierta censura de algunos miembros de la familia. Me decían: “¿Cómo vas a hacer eso, vas a perder tiempo con eso?”. Y yo les decía: “No, estoy ganando tiempo porque en realidad me gusta y lo que me gusta es música, y lo que es música es música”. Y otros miembros de la familia lo veían también así. Fue muy simpático porque algunos, como mi padre y mi tío, que no eran músicos, me estimulaban mucho y me decían que toda experiencia es buena. En fin, creo que fui muy privilegiado para eso.

¿Qué le parece Alicante como ciudad de guitarra y sede para la impartición de este Máster de Guitarra Clásica?

Yo creo que es como una simbiosis, prácticamente milagrosa y natural porque Alicante es una ciudad muy bonita y, por lo que conozco de la historia de la ciudad, es como que estaba creándose un caldo de cultivo perfecto para lo que es ahora. La presencia aquí de personas como Ignacio Rodes, José Tomás, que hacía los cursos aquí; y González en Alcoy ha generado naturalmente lo que está sucediendo hoy. Por suerte, el mundo cultural se ha dado cuenta de la importancia de poder hacer este máster aquí. Yo creo que la ciudad de Alicante es tan beneficiosa para el máster como el máster para la ciudad de Alicante. Es una ida y vuelta de la cosa. Además, alrededor de Alicante también hay otras manifestaciones como Alcoy, el festival de Petrer y el de Elche… todo eso ha propiciado que se de en Alicante este máster de forma natural, teniendo en cuenta también la presencia de la escuela de música y estos edificios maravillosos… es fantástico. Y, además, tuve la oportunidad de conocer a dos personas como el señor Desantes y el señor Mayor que me mostraron aspectos de la ciudad, históricos, y como pudieron ir haciendo ciertas cosas, y el entusiasmo que tienen por tantas cosas culturales y por la guitarra y por la música.

CV

Aclamado internacionalmente como uno de los más grandes guitarristas de nuestro tiempo. Las criticas celebran sus “interpretaciones magistrales“, su “fraseo cautivante“, su «técnica brillante» y “la infinita paleta de colores que extrae de su instrumento“.

Desde su brillante debut en Nueva York y su debut en Alemania con los Solistas de la Filarmónica de Berlín actúa regularmente en las mayores salas de concierto, radio y televisión de Europa, América y Asia. Compositores contemporáneos como Leo Brouwer, Guido Santorsola, Jacques Hétu, Abel Carlevaro, Carlo Domeniconi, Dusan Bogdanovic han escrito obras para él. Comparte el escenario regularmente con otros grandes músicos, conjuntos y orquestas, tales como Astor Piazzolla, Frank Peter Zimmermann, Vasco Vassilev, Charles Dutoit y la Orquesta Sinfónica de Montreal, Ernö Sebestien, Jannick Nézet–Séguin, el Cuarteto Ysaye…

Sus grabaciones han sido a menudo galardonadas con diversos premios y distinciones, dos veces con el premio FELIX de Canadá, por el mejor CD clásico del año. Recientemente Pioneer Classics de Japón editó un DVD “Recital Alvaro Pierri“ con música española y sudamericana, y Deutsche Grammophon ha reeditado un DVD con Astor Piazzolla y la Filarmónica de Colonia.

Es también un pedagogo internacionalmente reconocido. Ha enseñado en la Universidad Federal de Santa Maria, Brasil, en la McGill University y la Université du Québec à Montréal, en Canada. En 2002 fué nombrado Profesor Titular de la prestigiosa Academia de Viena Universität für Musik und darstellende Kunst Wien. Alvaro Pierri ofrece masterclasses en festivales como “New York Manhattan Masters“, “Guitar Foundation of America“, “Sommerakademie Mozarteum“ de Salzburgo, Clases Magistrales en Viena, Sao Paulo, Tokyo, Osaka, Hong Kong, Seoul, Shanghai, etc.

Nació en Montevideo, Uruguay, en una familia de músicos. Dotado de un talento excepcional, desde temprano recibe numerosos premios y recompensas en América y en Europa. Estudió con su tía Olga Pierri, Abel Carlevaro y el compositor Guido Santorsola.

En reconocimiento a su brillante talento y carrera internacional y a su intensiva actividad y permanente contribución a la cultura y al mundo de la música, en febrero 2008 recibió el título de “Ciudadano Ilustre“ de la ciudad de Montevideo, su ciudad natal.