ENTREVISTA A JORDI SAVALL. Febrero 2018

“La música lleva en ella misma toda la esencia y nosotros somos transmisores de su belleza con nuestra sensibilidad”

 

Periodista: Helena Vicente Sevilla

P: ¿Qué le parece este Máster de Guitarra Clásica de Alicante que está tan enfocado a la interpretación?

Me parece esencial para hacer que los intérpretes tomen conciencia de todas las cuestiones elementales y fundamentales para desarrollar su arte. Es muy importante vivir estos intercambios y sobre todo, reunidos aquí jóvenes que vienen de culturas muy diferentes.

P: También la importancia de figuras como usted que vienen de distintas partes del mundo. Es un máster que está enfocado a distintos seminarios con especialistas en cada materia. ¿Cómo cree que eso enriquece la formación de los intérpretes?

Yo creo que el poder tener en todos estos seminarios a distintas personalidades que vienen a aportar sus opiniones, su experiencia y enriquecimiento; porque cada uno de nosotros tiene un mundo detrás, una vida, una experiencia, unas especialidades, que aportan a estos jóvenes una riqueza mayor. Es una muy buena iniciativa.

P: ¿En qué se ha centrado la clase que ha ofrecido?

He hablado de la música y de la importancia de poderse expresar con la música de una forma natural, de ser conscientes de que la música lleva en ella misma toda la esencia y que nosotros somos transmisores de su belleza con nuestra sensibilidad y que un intérprete debe ser respetuoso con la música, aprender de ella, dialogar con ella y transmitir a través de su talento y sensibilidad todo lo que la música lleva en sí. He explicado también que la música es nuestro primer lenguaje, es el lenguaje que tenemos cuando nacemos. Entendemos frases en una lengua desconocida gracias a la manera de cantar las palabras, que transmiten una emoción. Por lo tanto, la música es para el ser humano el primer lenguaje. Y también es el último que perdemos cuando tenemos Alzheimer. Perdemos la memoria de todo lo que tenemos cerca y conservamos aún la música. Esto muestra hasta qué punto la música es un aspecto importante para el ser humano.

P. Para usted la historia y la música están profundamente entrelazadas. ¿Qué visión cree que nos aportan la una de la otra?

Yo creo que la música y la historia van muy juntas porque la música es, para empezar, el más espiritual de todos los artes; y, por lo tanto, la música existe sólo en el momento en el que la tocamos o la cantamos. Entonces, la música es el arte de la memoria. Cuando terminamos de escuchar una canción nos queda en la memoria. La historia es la memoria de la vida de un pueblo, de que hemos existido como seres humanos. Por lo tanto, unir la música y la historia es una cuestión fundamental. Si queremos recordar la historia, la música nos ayuda porque es el único arte que nos permite vivir la experiencia emotiva del momento sin interferencias. Cuando escuchamos una canción de la época de los trovadores o un aria de Bach interpretada con el estilo correcto estamos viviendo las mismas experiencias que se vivieron en aquella época. En las otras artes, la pintura nos habla de una forma silenciosa, pero también nos expresa las mismas cosas del momento; la literatura también; en el teatro revivimos lo mismo. Por lo tanto, el arte es una fuente fundamental para conocer y comprender la historia.

P: Hablemos de sus comienzos. ¿Por qué decidió iniciar su carrera de musicólogo y músico?

Tuve la suerte de que mi padre, que era ateo en realidad, me pusiera en un colegio religioso para evitar que tuviese contacto con los falangistas, que estaban en todas las escuelas en aquel momento. En este colegio había un coro de niños y el primer día que fui a clase me quedé fascinado con este coro. Fui enseguida a hablar con el director para decirle que quería cantar. Me hicieron las pruebas y me admitieron. Yo creo que esto ha sido mi educación fundamental en la música, poder estar cantando durante siete años cada día. Aprendiendo la música como se aprende a hablar, imitando. Y después, cuando ya sabes cantar, aprendiendo a leer y a escribir las notas. Cuando cambié la voz descubrí el violonchelo un día que estaba en el conservatorio para hacer clases, estaba ensayando con el cuarteto de cuerdas. Me quedé escuchando y me quedé tan afectado, me emocioné tanto de la fuerza, del poder de la música que pensé que si la música tenía ese poder, yo quería ser músico. Y decidí estudiar violonchelo. Tenía quince años. Me compré un violonchelo y lo estudié durante nueve años, todo el repertorio clásico. Durante este tiempo había tocado músicas para viola de gamba con el violonchelo porque cuando empecé lo hice como autodidacta. Me compré partituras y había para viola de gamba. Y cuando terminé, descubrí la viola de gamba, que me dejó fascinado. Era un instrumento que yo no tocaba, que tocaba muy poca gente en aquel momento y que había todo un trabajo que hacer de búsqueda de repertorio, de recuperación de músicas… y para mí fue un reto que me fascinó mucho. Es una experiencia que realmente cambió mi vida. Recuerdo que cuando aparecí en casa con un violonchelo me dijeron “¿Estás loco? Te vas a morir de hambre. Tocar el violonchelo aquí, en Igualada (un pueblo cerca de Barcelona)”. Y cuando después de nueve años de estudiar violonchelo dije que iba a estudiar otro instrumento pensaron que estaba ya loco de remate. Pensaban que echaba por la borda nueve años de estudio de otro instrumento… Pero no me arrepiento porque ha sido una vida maravillosa, descubriendo músicas fantásticas y teniendo el placer de compartirlas con mucha gente.

P: ¿Qué le parece Alicante como ciudad de guitarra y sede para la impartición de este Máster de Guitarra Clásica?

Alicante es una ciudad maravillosa, está en una zona de la costa abierta, con mucha luz, con un clima humano, podríamos decir. Y sobre todo está en un ambiente que se presta maravillosamente a la guitarra, que es un instrumento muy mediterráneo y creo que es inspirador para todos los que les gusta la guitarra poder estar aquí haciendo este trabajo.

CV

Jordi Savall es una de las personalidades musicales más polivalentes de su generación. Da a conocer al mundo desde hace más de cincuenta años maravillas musicales abandonadas en la oscuridad de la indiferencia y el olvido. Dedicado a la investigación de esas músicas antiguas, las lee y las interpreta con su viola de gamba, o como director. Sus actividades como concertista, pedagogo, investigador y creador de nuevos proyectos, tanto musicales como culturales, lo sitúan entre los principales artífices del fenómeno de revalorización de la música histórica. Es fundador, junto con Montserrat Figueras, de los grupos musicales Hespèrion XXI (1974), La Capella Reial de Catalunya (1987) y Le Concert des Nations (1989), con los cuales explora y crea un universo de emociones y belleza que proyecta al mundo y a millones de amantes de la música.

A lo largo de su carrera ha grabado y editado más de 230 discos de repertorios de música medieval, renacentista, barroca y del clasicismo con especial atención al patrimonio musical hispánico y mediterráneo; una producción merecedora de múltiples distinciones, como los premios Midem, International Classical Music y Grammy. Sus programas de concierto han convertido la música en un instrumento de mediación para el entendimiento y la paz entre pueblos y culturas diferentes y a veces enfrentados. No en vano fue nombrado en el 2008 fue nombrado «Embajador de la Unión Europea para el diálogo intercultural», y junto con Montserrat Figueras fueron designados los dos «Artistas por la Paz» dentro del programa «Embajadores de buena voluntad» de la UNESCO.

Su fecunda carrera musical ha recibido las más altas distinciones nacionales e internacionales; entre ellas, el título de doctor honoris causa por las universidades de Évora (Portugal), Barcelona (Cataluña), Lovaina (Bélgica) y Basilea (Suiza), la insignia de Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, el Premio Internacional de Música por la Paz del Ministerio de Cultura y Ciencia de Baja Sajonia, la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña y el prestigioso premio Leoni Sonning, considerado el premio Nobel de la música. «Jordi Savall pone de manifiesto una herencia cultural común infinitamente diversa. Es un hombre para nuestro tiempo» (The Guardian, 2011).